B787, Air Europa, Quito
Aerolíneas, Aviación Comercial

Air Europa-Iberia: la Comisión de la Competencia no lo pone fácil

Bruselas ha remitido un documento de más de 400 páginas con objeciones a la venta de Air Europa.

Las más importantes son las relacionadas con el solapamiento de las rutas hacia Sudamérica entre Air Europa e Iberia. A pesar de que Iberia ha propuesto ceder slots a W2Fly y Volotea, Bruselas pide cesiones en las rutas transatlánticas para autorizar la operación. Por lo tanto, la operación de Air Europa perdería interés tanto para Iberia como para el propio Estado español en su deseo de convertir a Barajas en un hub hacia el continente americano.

En las próximas semanas Iberia deberá intentar convencer a la Comisión de la Competencia de que la compra de Air Europa no supondrá un monopolio en detrimento del interés de los pasajeros. Si no lo consigue, es muy probable que descarte la opción de compra de la aerolínea.

Mientras Iberia negocia con la Unión Europea, el tiempo se agota para Air Europa, que probablemente necesitará un segundo rescate. Sin embargo, este nuevo rescate también necesitaría el visto bueno de Bruselas y los auditores ya han dejado claro que la compañía se encuentra al borde de la quiebra y con una deuda de 800 millones.

Existe otra posibilidad y es que la familia Hidalgo consiga inversión privada que devuelva el crédito a la SEPI y aporte el capital necesario para reflotar la aerolínea. En las últimas semanas ha habido movimientos en este sentido.

Diversos medios han mencionado a GAT Inversiones como la encargada por la familia para buscar inversores que frenen tanto la nacionalización de la aerolínea, lo que ocurriría si solicitan un segundo préstamo, como su quiebra. Pablo Ferre, CEO de GAT, ocupará el puesto que ha dejado Miguel Angel Sánchez, director general de Globalia, que se incorporó a Ávoris tras la fusión con el grupo Barceló.

Si los Hidalgo lo consiguen, habrán ganado tiempo o bien para continuar con la propiedad de Air Europa confiando en la recuperación del tráfico, o bien para negociar su venta a otros grandes grupos aeronáuticos que siempre estuvieron interesados en la aerolínea pero que ahora no pueden negociar hasta que no devuelvan las ayudas estatales que recibieron de sus respectivos gobiernos.