Aerolíneas, Latinoamérica

Avianca Brasil se declaró finalmente en quiebra

Oceanair, ex Avianca Brasil, se declaró finalmente en quiebra, después de que no fue capaz de salir de una reestructuración económica en la que no logró superar sus deudas.

Por Alberto López

La aerolínea brasileña, que desde agosto del año pasado retomó el nombre comercial Oceanair, pidió nuevamente a la Justicia ser declarada en quiebra, después de acogerse a finales de 2018 a la ley de bancarrotas y no conseguir la recuperación judicial.

El Tribunal de Justicia del Estado de Sao Paulo, a través de uno de sus juzgados especializados de Bancarrotas y Recuperaciones Judiciales, recibió el pasado viernes el pedido presentado por el bufete Thomaz Bastos & Waisberg Kurzweil Advogados.

En noviembre del año pasado, la oficina de abogados Alvarez & Marsal, administradora judicial de la compañía, había presentado también la misma solicitud para que la compañía fuera declarada en quiebra.

Oceanair, que entre 2010 y 2019 usaba el nombre de Avianca Brasil por medio de un acuerdo de Licencia de Uso de Nombre, es una compañía independiente de la colombiana Avianca Holdings S.A., y se acogió a la ley de quiebras en 2018 pero no pudo superar la fase del proceso conocida como recuperación judicial, en la que las empresas buscan alternativas para no declararse en bancarrota (parecido al proceso de reestructuración económica por el que atraviesan, pero bajo el Capítulo 11 del Código de Bancarrota estadounidense, Avianca, Latam y Aeroméxico).

La línea aérea, que en mayo de 2019 experimentó suspensión de vuelos por parte de la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC, regulador del sector en Brasil), acumula deudas por 2.700 millones de reales (unos US$540 millones) y se vio obligada a entregar los 48 aviones que aún poseía.

Problemas de larga data

Hace un año, aún con el nombre de Avianca Brasil y en su intento por la recuperación judicial amparada en la ley de bancarrotas brasileña, la aerolínea subastó los llamados “slots”, como se conoce a los permisos de despegar y aterrizar en los aeropuertos más concurridos del país, como los de Sao Paulo y Río de Janeiro.

Sin embargo, la entonces cuarta mayor aerolínea de Brasil no pudo recibir los US$147 millones de la venta de slots a Latam Brasil y Gol, porque la subasta no obtuvo la aprobación definitiva por la ANAC y esos recursos, que serían destinados al pago de acreedores, nunca llegaron a la compañía.

La ANAC optó por redistribuir esos “slots” entre las otras aerolíneas locales: Gol, Latam Brasil, Azul, Passaredo y MAP.

En su reciente pedido de quiebra, Oceanair lamentó que la preservación actual de los “slots” para ayudar al golpeado sector aéreo, debido a la pandemia por el coronavirus que redujo en un 90 % las operaciones, no fue tenida en cuenta para la entonces Avianca Brasil, que fue incluso impedida de venderlos.

Con el nuevo pedido, Oceanair solicitó un plazo de 60 días para presentar una lista de los activos que serán rematados por la Justicia brasileña para subsanar parte de las deudas con los acreedores.

A pesar de que la compañía es propiedad de los hermanos Germán y José Efromovich, también accionistas de Avianca Holdings, esta emitió una declaración (statement) en la que aclaró que Oceanair “es una empresa totalmente independiente” y por eso la actual situación de la brasileña “no está relacionada con el grupo y sus subsidiarias”.