Qantas, la aerolínea nacional australiana y hasta ahora cliente exclusivo de Boeing, ha hecho pública su decisión de comprar Airbus para renovar su flota de corto radio.

La dimensión de la operación es enorme, 40 aviones en firme y 94 en opciones. “Este es un plan de renovación de flota a largo plazo, con las entregas y los pagos distribuidos en los próximos diez años e incluso un poco más lejos”, declaró el director general de Qantas, Alan Joyce.

La compra deber aún ser ratificada por el consejo de la compañía y los sindicatos de pilotos y tripulantes. Las entregas de los aviones tendrán lugar a mediados de 2023 y se alargarán durante diez años.

No pasa una semana sin malas noticias para Boeing y esta es definitivamente una mala noticia porque los MAX eran la apuesta de Boeing y, una vez más, son rechazados. Y además en “su casa”, en territorio exclusivo de Boeing históricamente para el corto radio.

De todas formas, Airbus aún no puede lanzar las campanas al vuelo porque ahí está el precedente de los submarinos franceses que acabaron, tras una muy intensa presión de Washington y Reino Unido y pese a un contrato en firme, en astilleros norteamericanos. La polvareda que levantó el conflicto entre París y Canberra aún está en el aire y nadie espera que EE.UU. se quede de brazos cruzados y sin defender al gigante herido y enseña de su poderío aeronáutico.

Esta misma semana, Airbus se llevó otra buena noticia desde Asia-Pacífico, cuando Singapore Airlines anunció que reemplazaba su flota de 747 de carga por los nuevos A350. En términos de volumen, estos siete aviones no son trascendentales, pero sí porque suponen la incursión de Airbus en la carga, un segmento en el que no tenía prácticamente presencia alguna y en la realidad monopolio de Boeing.