El Aeropuerto Internacional El Salvador “San Oscar Romero”, el segundo hub de Avianca, reabrió este sábado 19 de septiembre en medio de la incertidumbre para aerolíneas y viajeros.

Por Alberto López

Un día antes, el viernes pasado, ya la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA en inglés) le solicitó certeza al gobierno, pues ante una orden de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) se le prohibía a las autoridades migratorias exigir a los pasajeros llegando a El Salvador una prueba negativa de Covid-19, pero el gobierno salvadoreño insistió e impuso a las aerolíneas a que si la exijan a los viajeros desde sus aeropuertos de origen.

Sin embargo, la resolución de la Sala de lo Constitucional se basa más en que es inconstitucional negar la entrada a ciudadanos salvadoreños o residentes legales, y no se establece ningún tipo de protocolo legal para regular este derecho, al tomar en cuenta, obviamente, también la emergencia sanitaria y salvaguardar la salud de toda la población.

“La industria comprende esta importante decisión y desea acompañar al gobierno (de El Salvador) en su implementación; por lo tanto, exhortamos al gobierno a formalizarla a través de la emisión de un decreto que establezca las condiciones aplicables para el ingreso de ciudadanos y residentes extranjeros”, indicó la IATA en la difusión de su comunicación oficial, el viernes anterior.

IATA, que representa a 290 aerolíneas en todo el mundo,  expresó que el decreto “brindará mayor claridad sobre las reglas aplicables a la industria y a sus pasajeros una vez se reanuden las operaciones en el país”.

Sin embargo, la incertidumbre se acentuó aún más a lo largo del sábado, cuando diferentes autoridades, principalmente de migración, se contradecían en cuanto si se pediría o no la prueba negativa de coronavirus y que al final inclusive se amenazó a las aerolíneas con una multa de US$6.000 por pasajero que embarque sin la prueba negativa.