Allegiant y Sun Country obtienen aval regulatorio y aceleran su fusión

por | 24 abril 2026

El proceso de integración entre Allegiant Air y Sun Country Airlines entró en su recta final tras recibir, el pasado 15 de abril, la aprobación del Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT). La autorización, instrumentada como una exención regulatoria, permitirá a ambas aerolíneas operar como entidades separadas bajo una misma estructura de propiedad una vez que se concrete el cierre de la operación, previsto para el próximo 13 de mayo.

La adquisición de Sun Country por parte de Allegiant —anunciada en enero de 2026 y estructurada como una combinación de efectivo y acciones— había contemplado originalmente un cierre en la segunda mitad del año. El ritmo de los avances regulatorios adelantó significativamente ese calendario. El único requisito pendiente antes del cierre es la votación de los accionistas de ambas compañías, programada para el 8 de mayo en reuniones especiales.

Una vez consumada la transacción, las aerolíneas mantendrán operaciones independientes de cara al pasajero mientras trabajan en la obtención de un certificado operativo único (SOC), trámite que unificará procedimientos, protocolos de seguridad y operaciones bajo un solo marco regulatorio.

El CEO de Sun Country, Jude Bricker, destacó que el hito regulatorio permite avanzar con certeza sin interrumpir el servicio a sus clientes y comunidades. Por su parte, Gregory Anderson, director ejecutivo de Allegiant, señaló que la estrategia apunta a combinar capacidades preservando las fortalezas individuales de cada operadora. La fusión consolida a dos aerolíneas ultralow cost con modelos de negocio complementarios: Allegiant, con sede en Las Vegas y enfocada en destinos vacacionales desde mercados secundarios; y Sun Country, con base en Minneapolis y una oferta mixta entre vuelos regulares y chárter.

La consolidación, en contracorriente

La fusión Allegiant-Sun Country se concreta en un momento en que la tendencia no es precisamente la de sumar fuerzas. La semana pasada quedó en evidencia que los grandes carriers estadounidenses prefieren —por ahora— volar solos. El CEO de United Airlines, Scott Kirby, había planteado directamente al presidente Donald Trump, en febrero pasado, la posibilidad de fusionarse con American Airlines, lo que habría dado origen a la aerolínea más grande del mundo. La respuesta de American fue contundente: el 17 de abril emitió un comunicado en el que descartó cualquier conversación al respecto, calificando la eventual operación como perjudicial tanto para la competencia como para los consumidores, e incompatible con los principios antimonopolio de la administración Trump. Las acciones de ambas compañías acusaron el golpe.

En ese contexto, la integración de dos aerolíneas de bajo costo de escala regional luce como un movimiento más quirúrgico que estructural: no se trata de reconfigurar el mapa de la aviación norteamericana, sino de reforzar una posición de nicho antes de que el entorno regulatorio y económico se complique aún más.

Roberto Acevedo

Roberto Acevedo

Apasionado de la aviación militar y alas rotativas, cuento con más de 10 años de experiencia ocupando diferentes cargos en la industria aérea. Me interesa mucho el desarrollo de temas de movilidad aérea urbana. Soy doctor en ciencias e ingeniero industrial especializado en sistemas de calidad y compliance.