La Estación Espacial Internacional (ISS por sus siglas en inglés) fue impulsada por primera vez a una mayor altitud orbital, este viernes pasado, por una nave Dragon de SpaceX acoplada a la estación.
Lo cual no deja de ser paradójico, pues SpaceX fue contratada, precisamente, para destruir a la estación orbital, cuando llegue a su final de vida operativa, en algún momento de 2030.
A las 12:50 del viernes pasado la Dragon hizo su primer “reboost” de la ISS, disparando sus cohetes para aumentar altitud a la estación y mantenerla a flote durante un poco más de tiempo. El procedimiento debe realizarse con regularidad, pero tradicionalmente por cohetes de Northrop Grumman o por el equipo ruso Roscosmos, con sus naves Soyus, pero en esta ocasión marcó la primera vez que una Dragon haya reiniciado a la estación. Pero, ¿por qué pedirle esto ahora a SpaceX? Pues la empresa necesita datos para cuando tenga que impulsar a la ISS con el fin de destruirla.
Sin embargo, la Dragon no será la encargada de ese trabajo. En cambio, SpaceX construirá una nave más grande para derribar la estación y aún no se sabe con qué nombre será bautizada, pero ese vehículo de desorbitación tendrá el triple de motores que una Dragon estándar, aunque serán los mismos motores de las naves existentes de SpaceX. Los datos obtenidos al impulsar la ISS ahora serán relevantes para construir una nave más grande











