En el marco del Tulum Air Show. La Fuerza Aérea Mexicana (FAM) busca adquirir 12 nuevos aviones de combate antes de 2028 para reemplazar la flota de cazas Northrop F-5E/F Tiger II. La revelación la hizo el propio comandante de la FAM, el Román Carmona Landa. “El F-5 constituye la máxima la capacidad de México, pero es una tecnología más antigua y estamos planeando su reemplazo en el corto y mediano plazo”, declaró el general. Los candidatos en estudio son el Lockheed Martin F-16 Fighting Falcon de, el Saab JAS39 Gripen, el FA-50 de Korea Aerospace Industries y el M-346 de Leonardo — precisamente la empresa del país invitado al evento, Italia. La FAM busca una plataforma capaz de cubrir defensa aérea, reconocimiento y ataque a tierra de forma simultánea. En paralelo, el general confirmó que la fuerza está en proceso de adquirir dos aeronaves de carga C-130J-30 Super Hercules de Lockheed Martin y 11 helicópteros utilitarios UH-60M de Sikorsky, consolidando una modernización integral de su flota táctica y logística.
El anuncio no ocurrió en un vacío. El Tulum Air Show 2026 fue concebido precisamente como una plataforma de diplomacia aeroespacial donde este tipo de declaraciones tienen destinatarios concretos: fabricantes internacionales, gobiernos aliados y organismos de defensa que observan el mercado mexicano con atención creciente. El evento fue organizado por la Feria Aeroespacial México (FAMEX), el mismo que marcó el primer intento formal de convertir al Caribe mexicano en un polo de desarrollo aeroespacial, con inversión extranjera, manufactura de componentes y centros MRO como objetivos de mediano plazo.

Asimismo, se perfila un corredor industrial alrededor del aeropuerto de Tulum ya que tiene una lógica geográfica difícil de ignorar. El General Disraëlí Gómez Herrera, director de FAMEX, reveló que existe un plan concreto para atraer inversión destinada a la fabricación de componentes de aviones y sistemas aeroespaciales. “Estamos llevando a Thales y clústeres para que muestren cómo el estado puede incorporarse más a la industria aeroespacial con inversión”, afirmó. Los organizadores estiman que la actividad de negocios generada en torno al evento podría traducirse en hasta 100 millones de dólares en inversión extranjera directa para el sureste. El argumento estructural es contundente: Quintana Roo es el único estado de México con cuatro aeropuertos internacionales operativos — Cancún, Tulum, Cozumel y Chetumal —, lo que genera una demanda de mantenimiento aeronáutico sin equivalente en el país.
Sobre ese eje gira la apuesta más concreta: la atracción de inversión para centros MRO (Maintenance, Repair and Overhaul) en la península. Gómez Herrera señaló que la posibilidad de construir MROs para los cuatro aeropuertos de Quintana Roo, y eventualmente para el aeropuerto de Chichén Itzá en Yucatán, representa una oportunidad de alto valor para toda la región sureste. El general fue preciso en la justificación operativa: hay días en que el Aeropuerto Internacional de Cancún supera en tráfico a la terminal aérea de la Ciudad de México, lo que hace plenamente justificable una infraestructura MRO de dimensión importante en la península. Ese corredor adquiere una dimensión adicional con el proyecto “Puerta al Mar”, impulsado por la gobernadora Lezama y ejecutado por ingenieros militares de la Sedena: un camino de 55 kilómetros que conecta la cabecera municipal de Felipe Carrillo Puerto con el puerto de Vigía Chico en la costa oriental del estado, cerrando un triángulo multimodal inédito en el sureste — mar, riel y aire en un mismo nodo logístico en el corazón de la zona maya.

De igual manera se celebró el lanzamiento oficial de FAMEX 2027 — séptima edición, programada del 20 al 24 de abril del próximo año en la Zona Aerea Militar #1 — antes Base Aerea 1 “Santa Lucia—, dicha edición contará con la presencia del embajador de Italia Alessandro Modiano como invitado especial. En esa misma ceremonia, el Dr. Gustavo Cabrera Velázquez, de la Secretaría de Economía, entregó la autorización del distintivo “Hecho en México” a los organizadores, y se anunció que Hidalgo será el estado invitado de la próxima edición, destacando su acceso simultáneo al AIFA, el AICM y el aeropuerto de Toluca. Tren Maya, Mexicana de Aviación y Grupo Mundo Maya estuvieron presentes como actores del ecosistema regional; empresas como Thales, Cirrus y Horizontec — desarrolladora del Halcón 2 — participaron en la feria tecnológica.
El espectáculo en sí comenzó el sábado 25: 18 aeronaves de la FAM y seis civiles ejecutaron demostraciones sobre el aeropuerto mientras, de forma simultánea, el óvalo NASCAR instalado en la plataforma de aviación ejecutiva albergaba la primera carrera de autos en la historia de un aeropuerto operativo en América Latina. Esa jornada incluyó también un reconocimiento a la Brigada de Fusileros Paracaidistas, que en 2026 conmemora el 80 aniversario de su creación. El domingo 26, el espectáculo se trasladó a las costas: durante más de dos horas, aeronaves militares y civiles ejecutaron vuelos tácticos y formaciones frente a las playas del Parque del Jaguar, con 300 drones como colón. La afluencia total estimada rondó las 20,000 personas.
El evento funcionó, en suma, como un ejercicio de diplomacia económica y de defensa con uniforme militar. La Secretaría de la Defensa Nacional ha aprendido con FAMEX — realizada bienalmente en Santa Lucía desde 2013 — que los air shows son plataformas eficaces para la negociación industrial. Replicar ese modelo en Tulum, con el Caribe como escenario, el nearshoring aeroespacial como contexto y la renovación de la flota de combate como señal al mercado, es una apuesta que reconoce algo que el sector privado lleva años señalando: México tiene masa crítica de tráfico aéreo, infraestructura aeroportuaria y posición geográfica para competir en la cadena global de mantenimiento y manufactura aeronáutica. Para FAMEX 2027, los organizadores proyectan un crecimiento del 20% en expositores y aeronaves. Falta, todavía, que la inversión aterrice.









