La aerolínea letona airBaltic ha presentado un nuevo plan de reestructuración con el que busca garantizar su viabilidad financiera.
Gran reducción de flota
Según ha comunicado la compañía, el nuevo plan, aprobado por el Consejo de Supervisión, prevé la reducción de la flota A220-300 de las 54 aeronaves actuales a aproximadamente 36 antes de que finalice este mismo año. Esta nueva decisión choca con la estrategia de crecimiento que la aerolínea venía persiguiendo, ya que apuntaba a operar cerca de 100 aviones en 2030. Ahora, el nuevo objetivo es llegar a solo unas 40 unidades para 2031.
Cabe destacar que airBaltic opera en exclusiva este modelo de Airbus desde 2020, siendo su cliente de lanzamiento en 2016. La aerolínea concentrará su red de vuelos en torno a su base principal en Riga, y recurrirá en mayor medida a operaciones de tipo ACMI (arrendamiento de aviones con tripulación) para otras aerolíneas del grupo Lufthansa, como Swiss, Austrian Airlines y Brussels Airlines.
Por otro lado, la compañía destacó que sus bases de Tallin, Vilna y Tampere se mantienen, aunque con un papel «más selectivo», centrado en rutas punto a punto rentables. Sin embargo, sí que se están recortando rutas y frecuencias concretas: la aerolínea ya ha suspendido para el próximo invierno los vuelos Vilna-Berlín, Vilna-Dubái y Palanga-Tenerife, además de reducir frecuencias en varias rutas desde Riga (Copenhague, Estocolmo, Fráncfort, Tampere, entre otras) y está ajustando su base estacional de Kuusamo (Finlandia) según la demanda de temporada.
Causas
La propia aerolínea reconoce que el contexto ha cambiado radicalmente desde que diseñó su anterior plan de expansión. El crecimiento de la demanda y de los ingresos se ha moderado, mientras que los conflictos en Ucrania y Oriente Próximo han elevado tanto la incertidumbre como los costes operativos. A ello se suman las restricciones prolongadas en la disponibilidad de motores Pratt & Whitney, que equipan en exclusiva sus A220 y han limitado su capacidad para desplegar toda la flota.
Grandes pérdidas
Detrás de este recorte existe una situación financiera muy delicada. La letona perdió 70 millones de euros solo en el primer trimestre de 2026 y, según comunica, su plan de financiación contempla hasta 325 millones de euros, articulados en dos fases: primero, una financiación puente de 225 millones de euros a corto plazo para cubrir sus necesidades de liquidez inmediatas, que después se integrará en un paquete de financiación permanente de hasta 225 millones en nueva deuda y 100 millones en capital nuevo.
Esta financiación depende, en última instancia, de que los bonistas de la aerolínea aprueben la operación. Un primer intento de votación, a principios de agosto, fracasó por falta de participación suficiente, por lo que la cita se ha reconvocado para el próximo lunes 17 de agosto, con varios pagos importantes pendientes en las semanas siguientes.
El Gobierno letón, preocupado
El primer ministro letón, Andris Kulbergs, ha calificado la situación financiera de airBaltic como “muy seria” aunque ha defendido la importancia estratégica de la aerolínea para la conectividad internacional del país y, especialmente, para el aeropuerto de Riga.
Desde el Ejecutivo se apuesta por estabilizar las cuentas de la aerolínea y atraer capital privado, en lugar de mantener una dependencia continuada de la financiación pública. En este sentido, las autoridades consideran que la compañía debe avanzar hacia un modelo financieramente sostenible y reducir su necesidad de apoyo estatal, si bien mantener Riga como hub principal continúa siendo uno de los objetivos.










