El primer MQ-25A Stingray de la Armada de los Estados Unidos completó con éxito su segundo vuelo de pruebas, un nuevo hito en el programa de desarrollo del dron de reabastecimiento en vuelo.
La prueba fue realizada por Boeing en colaboración con pilotos de vehículos aéreos no tripulados de la Armada estadounidense, los cuales controlaron la aeronave desde la estación de control en tierra MD-5 del Sistema de Control de Misiones de Aviación No Tripulada de Portaaviones, situada en el aeropuerto MidAmerica de San Luis.
Durante el vuelo, la aeronave recibió las órdenes y gestionó de forma autónoma la propulsión, los subsistemas, el guiado y los controles de vuelo necesarios para llevar a cabo tanto la fase de recogida del tren de aterrizaje como la de despliegue del mismo, tal y como estaba previsto en el plan de misión.
Según destacó el fabricante estadounidense, este vuelo valida aún más los controles de navegación y el rendimiento de la aeronave, lo que supone un paso más hacia su incorporación a las operaciones en portaaviones.
Este hito amplió los resultados obtenidos en la primera prueba e incorporó maniobras del tren de aterrizaje, sumando también una nueva versión del software que permitirá ampliar el alcance de las próximas campañas de ensayos.
Los miembros del equipo de Boeing aplicarán la librea de la Armada de los Estados Unidos a la aeronave y, a continuación, realizarán vuelos de prueba adicionales desde el aeropuerto MidAmerica de San Luis.















