En el transcurso de este mes, se implementará la nueva Organización de Mando Territorial de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), una reestructuración orgánica que transforma el modelo tradicional basado en Bases Aéreas Militares en un esquema territorial estructurado mediante Zonas Aéreas Militares y Grupos de Bases Aéreas.
Lejos de tratarse de un simple cambio de nomenclatura, esta nueva organización constituye una modificación profunda que redefine la distribución de responsabilidades sobre el espacio aéreo nacional.
Antecedentes institucionales
La reorganización de la FAM forma parte de un proceso gradual de reformas institucionales impulsadas en los últimos años para fortalecer la arquitectura de defensa y vigilancia del espacio aéreo mexicano.
Durante la administración federal 2018-2024 se realizaron modificaciones relevantes al marco jurídico de la seguridad nacional. Entre ellas destaca la reforma aprobada en 2022, mediante la cual se estableció el Estado Mayor Conjunto de la Defensa Nacional, con el objetivo de mejorar la coordinación entre las fuerzas armadas. Posteriormente, en 2023, se promulgó la Ley de Protección del Espacio Aéreo Mexicano, instrumento jurídico que establece mecanismos de vigilancia, control y defensa del espacio aéreo nacional, así como procedimientos de coordinación entre dependencias civiles y militares.
Recientemente, en la actual administración federal (2024-2030), se presentó el programa sectorial de defensa y se publicó el Reglamento de la Ley de Protección del Espacio Aéreo Mexicano, lo que permitió poner en marcha las disposiciones previstas en la legislación. En este contexto, la reorganización territorial de la FAM puede entenderse como una etapa adicional dentro de este proceso de transformación institucional orientado a mejorar la sectorización del espacio aéreo y fortalecer la coordinación entre las Fuerzas Armadas.
El nuevo esquema del poder aéreo mexicano
Históricamente, la Fuerza Aérea Mexicana estructuró sus operaciones en torno a una red de 20 Bases Aéreas Militares (BAM) y 10 Estaciones Aéreas Militares (EAM) distribuidas dentro de cuatro Regiones Aéreas Militares que cubrían el territorio nacional. Durante décadas, este esquema organizativo situó a las bases aéreas como el eje principal de la estructura operativa de la institución.
El modelo implementado en 2026 mantiene las Regiones Aéreas Militares como primer escalón de mando, pero introduce una reorganización territorial mediante la creación de Zonas Aéreas Militares (ZAM) y Grupos de Bases Aéreas (GBA). Bajo este nuevo esquema, las antiguas bases y estaciones pasan a integrarse dentro de estas estructuras territoriales, modificando la lógica tradicional.
De esta manera, la base aérea deja de ser la unidad central y el énfasis se traslada hacia la jurisdicción aérea territorial.
Por ejemplo:
| Regiones Aéreas | ||
| Nomenclatura anterior | Nomenclatura 2026 | Ubicación |
| Región Aerea del Centro (RAC) | I Región Aérea Militar (I RAM) | Santa Lucía |
| Región Aérea del Noroeste (RANO) | II Región Aérea Militar (II RAM) | Hermosillo |
| Región Aérea del Noreste (RANE) | III Región Aérea Militar (III RAM) | Chihuahua |
| Región Aérea del Sureste (RASU) | IV Región Aérea Militar (IV RAM) | Tuxtla Gutiérrez |
| Bases aéreas | ||
| Base Aérea Militar No. 1 (BAM 1) | 1/a Zona Aérea Militar (ZAM | Santa Lucía |
| Base Aérea Militar No. 8 (BAM 8) | 17/a Zona Aérea Militar (ZAM) | Mérida |
| Base Aérea Militar No. 4 (BAM 4) | 18/a Zona Aérea Militar (ZAM) | Cozumel |
El nuevo esquema territorial contempla 18 Zonas Aéreas Militares y 12 Grupos de Bases Aéreas, distribuidos estratégicamente para cubrir las distintas áreas operativas del país, incluyendo las regiones del noroeste, noreste, centro, occidente, sur, sureste y la península de Yucatán. Esta reorganización busca fortalecer la coordinación operativa y consolidar un modelo de responsabilidad territorial sobre el espacio aéreo nacional.
Posterior a la entrada en vigor del nuevo esquema organizativo, las instalaciones de la Fuerza Aérea Mexicana realizaron ceremonias formales de transición para oficializar el cambio de denominación de Bases Aéreas Militares a Zonas Aéreas Militares.
Hacia una arquitectura conjunta de defensa
Con la implementación de este nuevo esquema territorial, la FAM, cuyas estructuras ya se organizan mediante regiones y zonas de responsabilidad en los ámbitos terrestre y naval. Esta reorganización facilitará la coordinación entre las distintas fuerzas armadas y fortalece la integración de capacidades en la defensa del territorio nacional, incorporando una presencia más definida del componente aéreo dentro del esquema de seguridad multidominio.
Asimismo, el nuevo modelo se articula con el marco jurídico recientemente aprobado en materia de protección del espacio aéreo, así como con el fortalecimiento de capacidades institucionales como el Centro Nacional de Vigilancia y Protección del Espacio Aéreo (CENAVI), que desempeña un papel central en la vigilancia y control del espacio aéreo nacional.
Vinculación con la modernización tecnológica
La reestructuración coincide con el fortalecimiento del sistema nacional de vigilancia aérea, que contempla la incorporación progresiva de radares tridimensionales de nueva generación y la ampliación de capacidades ISR (Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento). En este contexto destaca el desarrollo nacional del radar TPS-Camazot 220, concebido para ampliar la cobertura de detección y mejorar la vigilancia del espacio aéreo a mayor profundidad.

En el ámbito de los sistemas no tripulados, entre las plataformas mencionadas se encuentra el General Atomics MQ-9A Reaper, un sistema ISR de gran autonomía diseñado para misiones de reconocimiento persistente. También se han considerado soluciones europeas de ala fija y configuraciones VTOL orientadas a vigilancia de largo alcance, monitoreo territorial y apoyo en operaciones de emergencia. En conjunto, estas tecnologías refuerzan el enfoque de vigilancia aérea integral que busca consolidar la nueva arquitectura territorial de la Fuerza Aérea Mexicana.

Por lo tanto, la reorganización territorial de la FAM representa un paso importante en la evolución de su estructura operativa. Al pasar de un modelo centralizado en bases aéreas a uno basado en zonas de responsabilidad territorial, la institución busca fortalecer el control y la vigilancia del espacio aéreo nacional, así como mejorar la coordinación con el Ejército, la Marina y la Guardia Nacional.
Este cambio se inscribe dentro de un proceso más amplio de modernización institucional, respaldado por el nuevo marco jurídico en materia de protección del espacio aéreo y por el fortalecimiento de capacidades tecnológicas como radares y sistemas de vigilancia. En conjunto, estas medidas apuntan a consolidar un sistema de defensa aérea más integrado y acorde con los desafíos actuales para la seguridad del país.













