Se podría decir que era crónica de una muerte anunciada y, después de cinco días de silencio absoluto por parte de Emmanuel Macron y Friedrich Merz tras sus reuniones en Montenegro, se ha confirmado: el Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS) no seguirá adelante.
Alemania y Francia han optado por poner fin al programa que buscaba desarrollar un caza europeo de sexta generación. El FCAS, que estaba valorado en más de 100.000 millones de euros, operaría según lo previsto a partir de la década del 2040.
Después de que Airbus (parte alemana) y Dassault (Francia) enfrentaran continuas discrepancias debido al liderazgo, diseño y fabricación de componentes clave para la aeronave, finalmente no se ha conseguido llegar a un acuerdo final, tomando la decisión de abandonar el ambicioso proyecto europeo.
Según se ha destacado, desde el Gobierno alemán han subrayado que el proyecto no ha continuado por la clara negativa de Éric Trappier, director de Dassault, mostrando que el Ejecutivo francés no es el culpable. Además, también se ha informado de que no se quería obligar a la industria a una asociación que las empresas no deseaban por iniciativa propia.
Golpe para Europa y oportunidad para Estados Unidos
La ruptura del proyecto representa un importante revés en la defensa europea. En la actualidad, Europa únicamente cuenta con aviones de combate de cuarta generación desarrollados por su propia industria, mientras que Estados Unidos, que tiene la delantera, opera el F-35, un caza de quinta generación destacado por su capacidad furtiva.
Mientras Francia y Alemania estudian desarrollar por separado sus futuros cazas de sexta generación, Estados Unidos ha aprovechado el vacío generado por el estancamiento del FCAS para reforzar la presencia internacional del F-35. Entre los países que han adquirido este modelo figura la propia Alemania, que a finales de 2022 encargó 35 unidades. Las primeras entregas están previstas para 2027.
Indra afronta consecuencias
Indra, que representaba a España dentro de este programa y coordinaba internacionalmente el pilar de sensores del programa FCAS, ya ha notado las consecuencias de esta cancelación-
Según la prensa económica, durante el inicio de la sesión bursátil de este martes, los títulos de la compañía española de defensa y tecnología se hundían casi un 5%, convirtiéndose en el valor con mayor caída de todo el mercado.
En los primeros minutos tras la apertura, las acciones de Indra cedían un 3,66%, situándose en los 54,82 euros. Sin embargo, la presión fue en aumento y sobre las 9:40 horas la caída se agravó hasta el 4,5%, con el valor cotizando a 54,38 euros. Ninguna compañía del Ibex 35 registraba pérdidas comparables en esa franja horaria.
Pasado el mediodía, la empresa que preside Ángel Simón ha logrado moderar las caídas y se situaba cerca de los 56 euros por acción.













