Alpha Impulsion, CT Ingenieros, Indra y Mecano ID han anunciado la creación de la alianza europea 2030+ para impulsar Garnet, un nuevo motor cohete destinado a la próxima generación de microlanzadores europeos.
El proyecto nace en un momento de transformación del mercado de lanzamientos. Hasta 2026, SpaceX ofrecía servicios de lanzamiento compartido (rideshare) desde 7.000 dólares/kg para cargas útiles superiores a 50 kg. La interrupción de este servicio abre ahora una oportunidad para la entrada de nuevos actores.
Garnet nace como un programa europeo que reúne capacidades industriales y tecnológicas de Francia, Italia y España. La alianza permitirá ampliar el acceso a talento, conocimiento especializado, medios industriales y financiación, además de facilitar el crecimiento internacional del proyecto.
La tecnología europea de propulsión del futuro
Marius Celette, CEO de Alpha Impulsion, ha mencionado:«Para aspirar a la exportación, los nuevos programas espaciales europeos deberán reunir, desde su concepción, las mejores capacidades de cada país. Para poder competir en el mercado internacional, la soberanía debe construirse sobre la competitividad y de la mano de socios europeos de confianza. Debemos desarrollarnos en todo el continente, atraer al mejor talento europeo y distribuir las actividades siguiendo criterios industriales»
El objetivo es construir un sistema industrial integrado entre distintos países, capaz de fabricar, integrar y lanzar con rapidez y con el menor coste marginal posible.
Alpha Impulsion prevé realizar importantes inversiones en Francia e Italia, en este último país a través de su filial Alpha Impulsion Italia, junto a sus socios Indra (España/Italia), Mecano ID (Francia) y CT Ingénierie (Francia). La compañía mantiene además conversaciones con otros socios para ampliar la alianza al norte de Europa, especialmente en ámbitos relacionados con equipamiento y emplazamientos de lanzamiento.
Una propulsión que se «autoconsume» para microlanzadores
La tecnología de Garnet se basa en el principio de propulsión autófaga, un sistema en el que parte de la propia estructura de propulsión se consume progresivamente como combustible durante el vuelo para generar empuje.
Este concepto permite reducir la masa que debe transportar el vehículo a medida que avanza el vuelo y mejorar así la eficiencia global del lanzador. Alpha Impulsion estima que esta tecnología podría reducir los costes de lanzamiento hasta un 80% respecto a las soluciones convencionales.
El núcleo del programa es Garnet, un motor cohete de 15 toneladas de empuje. Alpha Impulsion lidera un programa de I+D centrado en la combustión autófaga mediante un banco de ensayos diseñado, integrado y operado en su filial italiana.
CT Ingenieros participará en el diseño preliminar de la arquitectura del vehículo lanzador y de su motor Garnet, liderará la Ingeniería de Sistemas y aportará sus capacidades de simulación a través de CPS_C, una herramienta propia que permitirá modelizar los flujos criogénicos y térmicos dentro del motor.
Indra aportará su experiencia en análisis de misión y Guiado, Navegación y Control (GNC) para estimar las prestaciones del vehículo. Mecano ID, especializada en diseño termomecánico, liderará el desarrollo de los sistemas de inserción autófaga que permiten reducir el tamaño del lanzador durante el vuelo.
Objetivo
La alianza tiene como objetivo alcanzar un nivel de madurez tecnológica 6 (TRL 6) mediante un ensayo del motor previsto para 2029. La prueba permitirá demostrar la estabilidad de la combustión, la integridad del fuselaje y parámetros clave de la propulsión como el impulso específico o la relación empuje-peso.
Ambición global
El objetivo es que el servicio de lanzamiento esté operativo en la década de 2030. Según el Report on the Space Economy 2025 de la Agencia Espacial Europea (ESA), los lanzadores europeos tienen acceso a un tercio de un mercado mundial de lanzamientos valorado en 12.600 millones de dólares, aunque actualmente los actores europeos captan una parte muy reducida.
La alianza aspira a ofrecer una solución competitiva a escala global desde su primer lanzamiento, con un coste objetivo de puesta en órbita de 4.600 dólares/kg, una cifra nunca alcanzada hasta ahora por un microlanzador.











