Huey
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Alemania se despide del icónico Bell Huey

El 23 de junio de 2021, en Bückeburg (Baja Sajonia), un sonido intenso y estruendoso sonó por encima del museo de helicópteros cercano al castillo amurallado. La silueta característica del «carpet beater», como se suele llamar al Bell UH-1D en la Bundeswehr, apareció en el cielo. Los dos rotores con el potente motor, al que se debe este apodo, «latían» a 324 revoluciones por minuto. Cuando la aeronave se acercó al campo de aterrizaje, apareció la librea especial en negro y naranja: soldados saludando a un Huey que despegaba, con las palabras «Goodbye Huey» escritas en grandes letras cursivas encima.

Esta espectacular entrada del Huey fue posible gracias a la iniciativa de los soldados. El desmantelamiento del helicóptero de la Bundeswehr llegó a su fin con una gira de despedida. Y así, desde abril de 2020 hasta junio de 2021, volaron a varios lugares del Bundeswehr con esta librea especial, antes del último vuelo al Museo del Helicóptero en Bückeburg, Baja Sajonia. Los implicados querían expresar su aprecio por esta pieza de equipo esencial, que ha servido a generaciones de soldados en el entrenamiento y en el servicio.

El Huey se ha convertido en una pieza de la historia transatlántica por su largo servicio en las fuerzas armadas alemanas. Cuando la Bundeswehr necesitaba un helicóptero ligero y polivalente en los años 60, la tecnología aeronáutica más avanzada del mundo procedía de Estados Unidos. El hecho de que la Bundeswehr eligiera a Bell en su búsqueda de la mejor tecnología disponible apuntaló las sólidas y confiadas relaciones entre la República Federal y los Estados Unidos en los tiempos de Adenauer, Eisenhower, Erhard y Kennedy.

El Bell UH-1D les convenció por sus posibilidades de mantenimiento y conversión sin problemas, gracias a una construcción sencilla, a unas características de control fáciles e intuitivas para el aterrizaje en terrenos diversos y a una gran cabina que puede transportar hasta 13 personas o 1760 kg de mercancías con un bajo peso en vacío. En 1968, Bell entregó los primeros helicópteros a las Fuerzas Armadas alemanas. Se utilizaron para una amplia gama de misiones a lo largo de cinco décadas, incluyendo el transporte de personal, la lucha contra los incendios forestales y las inundaciones, así como las operaciones de búsqueda y rescate. En todas sus misiones durante las últimas décadas, el Huey de Bell ha demostrado ser un compañero fiable, versátil y prácticamente indestructible.