Por Nicolás Zorro Rincón

El pasado 14 de octubre el ex piloto técnico jefe de Boeing, Mark Forkner, fue acusado de fraude por engañar a los reguladores federales que evaluaban el 737 MAX.

Forkner, de 49 años, fue inculpado por un jurado en Texas de dos cargos de fraude en el comercio interestatal de partes de aeronaves y cuatro cargos de fraude electrónico, los cuales sirvieron, según la acusación, para engañar a clientes de aerolíneas y así obtener grandes sumas de dinero para Boeing, dijo el Departamento de Justicia de EE. UU.

Según la acción judicial, en gran parte del proceso de aprobación del 737 MAX Forkner proporcionó al Grupo de Evaluación de Aeronaves de la FAA información falsa e incompleta sobre los controles de vuelo, concretamente sobre el Sistema de Aumento de Características de Maniobra (MCAS).

De ser encontrado culpable, Forkner podría ser enviado a prisión lo que significaría otro duro golpe a la reputación y confiabilidad de Boeing.

Sin embargo, el caso no termina aquí ya que el demócrata, Peter DeFazio, que preside el Comité de Transporte e Infraestructura de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, afirmó que la acusación al ex piloto técnico jefe de Boeing no debe ser el fin del proceso y los líderes de la compañía deben asumir de igual forma su responsabilidad.

«Los líderes de Boeing son responsables de la cultura del ocultamiento que finalmente condujo a los accidentes del 737 MAX y la muerte de 346 personas inocentes», declaró DeFazio el pasado viernes. «La acusación de Mark Forkner no debería ser el fin de la responsabilidad por este colosal y trágico fracaso», añadió.

Por otro lado, Robert Clifford, abogado de las familias de las víctimas del accidente de Ethiopian Airlines, dijo que la acusación de Forkner es «un encubrimiento corporativo” y los motivos de los accidentes se deben a la “codicia” de Boeing.

En enero de este año, el fabricante acordó pagar más de 2.500 millones de dólares en multas e indemnizaciones tras llegar a un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos por los accidentes del MAX.