La crisis laboral de Airbus en España sigue abierta después de que los trabajadores rechazaran en asamblea el preacuerdo alcanzado entre la empresa y los sindicatos para poner fin a varias semanas de movilizaciones y huelga en las plantas del grupo.
La dirección ofrece subidas salariales del 5% durante dos años, mantiene las condiciones de teletrabajo y aplaza cambios en la incapacidad temporal, pero las asambleas de trabajadores exigen nuevas mejoras y la huelga continúa.
La propuesta presentada por la compañía incluía una subida salarial general del 5% para 2026 y otro 5% para 2027, una paga extraordinaria no consolidable de 2.000 euros y una cláusula de revisión vinculada a la evolución de los precios. Además, Airbus aceptaba mantener el actual modelo de teletrabajo de dos días semanales, conservar los acuerdos individuales vigentes y flexibilizar el calendario de vacaciones, permitiendo a los empleados disponer libremente de dos semanas.
El acuerdo también contemplaba suspender hasta final de año —o hasta una sentencia definitiva del Tribunal Supremo— la retirada del complemento de incapacidad temporal (IT), una medida que la empresa había planteado para combatir el absentismo. Asimismo, se garantizaba la aplicación del convenio colectivo a los trabajadores afectados por el futuro proyecto espacial conjunto con Thales y Leonardo, el así llamado Proyecto Bromo.
Pese a estas concesiones, las asambleas no respaldaron mayoritariamente la propuesta, aceptada solamente por CC.OO. Los demás sindicatos reclaman reabrir la negociación y defienden que la actualización salarial quede más directamente vinculada a la evolución del IPC.
Faury interviene personalmente
La intervención directa del consejero delegado de Airbus, Guillaume Faury, ha sido uno de los elementos más destacados del conflicto. El ejecutivo se desplazó a la planta de Getafe para conocer de primera mano la situación y tratar de desbloquear las negociaciones. Según reconoció, el conflicto ha comenzado a impactar en las operaciones y preocupa a la compañía por el riesgo de que el descontento se extienda a otros países.
Para el CEO, la huelga no se explica únicamente por cuestiones materiales. Considera que el conflicto refleja una crisis de confianza y de pertenencia dentro de Airbus España.
Por ello propone:
- Crear un equipo especial de cuatro directivos que le reportará directamente.
- Escuchar de forma permanente a los trabajadores y recoger sus opiniones sobre el funcionamiento de la empresa.
- Recibir información “sin filtros” sobre los problemas reales de las plantas españolas.
- Diseñar soluciones concretas para reconstruir la confianza entre dirección y plantilla.
- Acercar la toma de decisiones a la realidad española, después de reconocer que muchos empleados sienten que algunas decisiones se adoptan demasiado lejos de sus centros de trabajo.
- Recuperar el sentimiento de reconocimiento y orgullo de pertenencia a Airbus, que identifica como una de las causas profundas del conflicto.
Faury: la huelga responde a algo más profundo
La idea central de su mensaje a los trabajadores de las plantas españolas es que“el trabajo híbrido fue solo una chispa” y que la huelga responde a algo más profundo: una sensación de falta de reconocimiento, pérdida de confianza y desconexión entre la dirección y la plantilla española.
Faury no interpreta la huelga únicamente como una disputa salarial, sino como una señal de un problema cultural y organizativo que Airbus deberá abordar a largo plazo.
El CEO afirmó que la huelga ha puesto de manifiesto un malestar más profundo relacionado con la falta de reconocimiento, la pérdida de sentido de pertenencia y la percepción de que algunas decisiones se toman demasiado lejos de la realidad de los centros españoles.
Como respuesta, Airbus ha anunciado la creación de un equipo directivo de cuatro personas que reportará directamente a Faury con el objetivo de recoger las inquietudes de la plantilla y proponer medidas para reconstruir la confianza interna. El directivo ha defendido que la empresa busca una solución “justa” mediante la negociación y ha definido la crisis actual como una llamada de atención para toda la organización.












