Análisis por Nicolás Zorro Rincón

Boeing reportó sus resultados anuales de 2021 en donde facturó 62.286 millones de dólares que significa una recuperación del 7% con respecto a 2020. Sin embargo, el fabricante aún está lejos de alcanzar los niveles pre pandemia donde reportó 76.559 millones de dólares. 

En cuanto a las pérdidas, los números en rojo de la compañía persisten por tercer año consecutivo, aunque con una significativa variación. Mientras en 2019, las pérdidas fueron por 636 millones de dólares, en 2020 a causa de la pandemia se dispararon a 11.941 millones y este año cerró con 4.290 millones, una recuperación de 7.651 millones.

¿A qué se atribuyen las pérdidas de Boeing? Si bien la compañía continúa siendo un jugador relevante a nivel mundial, los problemas de reputación debido a los controles de calidad de sus aeronaves han sido clave en los resultados negativos.

Mientras en años anteriores los problemas de certificación y producción del B-737 MAX fueron los culpables del bajo rendimiento de la empresa, en 2021 se puede atribuir las pérdidas a las fallas del Boeing 787.

Las entregas a clientes del modelo 787 Dreamliner se retrasaron considerablemente en 2021 por problemas en la nariz del avión, en las puertas y en los compuestos de titanio, entre otros, que han afectado su producción. 

Y aunque la compañía estimó la recuperación para el último trimestre del año, a comienzos de septiembre, el constructor estadounidense tuvo que retrasar nuevamente las entregas después de que la Administración Federal de Aviación FAA, no aprobara la propuesta de inspección de la compañía para estas aeronaves.

Fuente: Boeing

Fuente: Boeing

Estos retrasos han hecho que la compañía estime reiniciar la entrega de los Dreamliners a sus clientes no antes de febrero o marzo de este año en el mejor de los casos y confiando en que no aparezcan nuevos desperfectos en la producción.

La compañía estima que los costes extras del B-787 aumenten hasta unos 2.000 millones de dólares, y que la mayor parte se produzca a finales de 2023, incluidos 285 millones de dólares registrados este trimestre.

Por otro lado, el B-737MAX ha aumentado su producción de 26 a 31 aviones al mes tras alcanzar las certificaciones de seguridad, y representa un motor para la recuperación total de la compañía. Sin embargo, hasta no solucionar los desperfectos del 787 esto no será posible por más buenos resultados que este presentando el MAX.

En cuanto a los pedidos, Boeing culminó 2021 con 377.499 millones de dólares por contratos pendientes de entrega, 14.095 millones más que en 2020.  Así como 4.200 aviones pendientes de entrega valorados en 297.000 millones de dólares.

En la habitual carta a los empleados de la empresa, Dave Calhoun, presidente de Boeing, resaltó los resultados del cuarto trimestre en donde el rendimiento financiero generó un flujo de caja positivo. 

Asimismo, recalcó el desarrollo de las inversiones clave de la compañía “Estamos manteniendo y ampliando las inversiones clave, incluyendo a nuestro personal, en sostenibilidad, fabricación avanzada, ingeniería digital, capacidad de la cadena de suministro, desarrollo tecnológico y asociaciones. Seguiremos centrados en la seguridad, la calidad y la transparencia mientras reforzamos nuestra cultura y reconstruimos la confianza cada día” añadió.

Por último, el directivo se mostró optimista. “Aunque siguen existiendo retos, confío en nuestro futuro. Nuestro mercado es resistente, nuestro equipo es de primera clase y estamos tomando las medidas correctas y difíciles hoy para posicionarnos para el éxito” concluyó.

En términos generales, los ingresos de la compañía van a la par de los retrasos y problemas en la división de aviones comerciales y sus entregas. Con un futuro incierto a corto plazo, Boeing le apuesta a la solución de sus problemas al interior de la compañía, a fortalecer su reputación y al desarrollo de nuevos proyectos que se vean traducidos en finanzas positivas.