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México acomoda su inversión en infraestructura aeroportuaria

México acomoda su rumbo de inversión en infraestructura de aeropuertos por impacto Covid-19.

Como muchos alrededor del mundo, México se encuentra acomodando su rumbo en cuanto a la estrategia de inversión en infraestructura de aeropuertos por el impacto en la demanda de la industria aérea global por el parón de la emergencia sanitaria por el Covid-19.

Por Alberto López

Por ejemplo, a inicios de octubre, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, anunció la inversión en el nuevo Aeropuerto de Tulum, Quintana Roo, una zona de mucho atractivo turístico en México, la misma zona donde se encuentra Cancún, conocida toda esa región como la Riviera Maya, con costa hacia el Mar Caribe. López Obrador no confirmó todavía si se tratará de una inversión estatal, privada o un asocio público privado.

Por su parte, la Base Aérea Militar de Santa Lucía, ubicada en Zumpango, Estado de México, a solo 45 kilómetros del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), se transformará en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) para ser junto al AICM y al Aeropuerto Internacional de Toluca parte de una red aeroportuaria integral de la zona metropolitana de la Ciudad de México.

La primera etapa del AIFA estará lista en el 2021, con una inversión total de aproximadamente US$4.000 millones, aparte de las remodelaciones y ampliaciones de los aeropuertos de la Ciudad de México y Toluca, con lo que se pretende resolver el problema de la saturación en la Zona Metropolitana de una forma ordenada, austera y con la capacidad técnica de los ingenieros de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) de México.

Santa Lucía fue la sustitución de López Obrador, poco tiempo después de su toma posesión el 1 de diciembre de 2018, al suspender la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), que se ubicaría en el antiguo lecho del Lago Texcoco, también en el Estado de México, a unos 40 kilómetros de la capital mexicana, después de una consulta popular de solo cerca del 1% de la población que se pronunció en contra del nuevo mega aeropuerto por considerarlo una gasto excesivo, al igual que el presidente mexicano, cuya primera etapa tendría una inversión estimada de US$13.000 millones, de los cuales ya se había invertido alrededor de US$6.000 millones.

Para López Obrador, Santa Lucía se basa en un concepto sencillo con el fin de adaptarse al plan de austeridad del Gobierno de México, sin perder de vista la innovación, eficiencia y funcionalidad.

Hasta septiembre pasado, pese a los retrasos por las medidas de seguridad de restricción de cantidad de personal por la pandemia, a 11 meses de arrancar la obra en Santa Lucía, había progresos en la torre de control, la terminal de pasajeros y las pistas civiles y militares, lo cual se calculaba en un 31,3% de avance de las obras y un 19,5% de la inversión.

Según los constructores militares y civiles del AIFA, mucho del material sobrante del NAIM se está aprovechando en la obra en Santa Lucía, como es el caso de varilla metálica para muchas estructuras, como la nueva torre de control de 88 metros.

Rediseño espacio aéreo

Por otra parte, el rediseño del espacio aéreo es una de las medidas necesarias para el funcionamiento simultáneo del AICM, con el que se construye en la base aérea militar de Santa Lucía y con Toluca.

Los procedimientos del rediseño del espacio aéreo del Sistema Aeroportuario Metropolitano en la Ciudad de México, cuya primera fase operará a partir de diciembre próximo, todavía no se han implementado, lo que deja dudas sobre su funcionamiento, advirtió la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

El estudio, elaborado por Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (Seneam) y la consultora francesa NavBlue, establecerá los procedimientos de control de tránsito aéreo para mantener el flujo de aproximación, de aterrizaje y de despegue para los tres aeropuertos.

“IATA ha estado involucrada durante todo el proceso de socialización de estos procedimientos. Hemos compartido con nuestros miembros las inquietudes que teníamos, que eran bastantes. Las autoridades mexicanas y todos los reguladores han estado abiertos a consultas, y han aceptado en buena parte las sugerencias que hicieron IATA y asociaciones locales”, dijo el director regional para las Américas de Seguridad y Operaciones Aéreas de IATA, José Ruiz Llorente.

Sin embargo, los bajos niveles de tráfico aéreo actuales por la reducción de la demanda por la pandemia también serán una ventaja a la hora de analizar los nuevos procedimientos, desde el punto de vista de seguridad y operacional.

“Puede ser positivo que se implemente con volúmenes de tráfico más bajos de lo normal, porque eso nos va a dar una señal de cualquier problema, más aún con volúmenes altos, entonces vamos a poder hacerlo de manera gradual y detectar las potenciales mejoras antes”, agregó Ruiz Llorente.

Esta nueva reestructuración del espacio aéreo con la interacción de los tres aeropuertos contempla más de 500 nuevas cartas en la Publicación de Información Aeronáutica, más de 50 nuevas rutas aéreas, además de la reubicación e instalación de más de 40 equipos de comunicación aire tierra y la capacitación especializada de más de 150 controladores aéreos en el nuevo espacio aéreo.