Hay veces en que uno no encuentra palabras.
Desde que me golpeó la noticia del fallecimiento de Coco en Beja, quiero escribir algo, recordar a un querido amigo, un pequeño homenaje. Pero no se qué decir.
Estoy mudo, recordando tantos momentos en que hemos volado juntos, reído juntos, viajado juntos… quiero escribir lo que siento, pero no se cómo expresarlo. Su alegría infinita en su primera cabina de copi de clickair, en un día compartido en que saltamos de Barcelona a ni me acuerdo cuántos aeropuertos, al fin y al cabo daba lo mismo, solo compartíamos felicidad. Con su Yak recién comprado. Con su trike cuando partía para el campeonato del mundo de ULM. Aterído de frío en La Axarquía cuando le dejé mi chaqueta de vuelo para que compitiera en condiciones. Su sonrisa eterna, su humildad.
Se fue un grande y no encuentro las palabras, yo, que vivo de escribirlas. Me duele el alma, no las encuentro.
Adiós Coco.






