¿Cambio directivo en Boeing?

por | Jun 13, 2022

Que no corren buenos tiempos para el fabricante norteamericano no es algo desconocido a estas alturas. Que no se adivina un futuro claro empieza a ser preocupantemente obvio también.

“En este momento los ejecutivos de Boeing están corriendo como pollos sin cabeza, incapaces de vender aviones e incluso cuando venden un avión, no lo pueden entregar a tiempo”. Son declaraciones de Michael O’Leary en mayo pasado, cuando conoció que sus MAX no se iban a entregar hasta finales de junio y que se vería obligado a recortar sus programaciones de primavera y principio del verano.

El CEO de Ryanair no se quedó ahí: “¿Qué diablos han hecho en los dos últimos años? O el equipo directivo debe cambiar su forma de manejar la empresa o directamente debe dejar la empresa”. Así de claro, así de contundente.

Debemos recordar que Ryanair opera casi 500 737s, tiene más de 140 pedidos y que rompió negociaciones con Boeing en septiembre pasado para comprar más MAX 10 al no llegar a un acuerdo en el precio. 

Pero no es el único. Tim Clark, el presidente de Emirates, acaba de declarar tras conocer que la entrega de sus 777-9, algunos ya fabricados, se retrasaría de 2023 a 2025: “Soy escéptico con la fecha que nos dicen ahora, pero además es que los 12 que ya están fabricados tendrán siete años en 2025, de modo que a todos los efectos son aviones viejos, de segunda mano, y tendremos que ajustar el precio consecuentemente”.

Boeing sigue teniendo problemas con la producción y certificación del MAX y el Dreamliner y en abril pudo entregar solamente 28 MAX, muy por debajo de sus intenciones declaradas de “limpiar” su inventario de 320 MAX aparcados a finales de 2023, para lo que tendría que fabricar de 15 a 16 aviones más por mes de lo que está haciendo.

Los lessors también están perdiendo la paciencia. El secretario ejecutivo de Air Lease Corp., Steven Udvar-Hazy declaró que “rechacé comprar el carguero derivado del 777X porque veía mucho riesgo en el programa entero, demasiadas preguntas sin respuesta”.

El Ceo de Avolon, Domnhal Slattery ha ido más lejos: “Boeing ha perdido el norte, me pregunto si lo que se necesita es un cambio de liderazgo”. 

De momento, la única reacción pública del fabricante ha sido trasladar su sede de Chicago a Arlington, Virginia, “para estar más cerca de nuestros clientes, socios y disponer de la mejor ingeniería” según declaró su CEO David Calhoun.

Porque la otra comunicación pública de la compañía ocurrió el 27 de abril, durante la presentación de resultados del primer trimestre: más de 1.200 millones de dólares en pérdidas y 45.400 millones de deuda neta. Y lo peor fue la declaración de 2.800 millones en concepto de gastos extra y compensaciones de los programas de defensa y comerciales, que sin duda sumarán más si las entregas se siguen dilatando.

El problema es que los analistas bursátiles creían que Boeing ya había declarado todas las pérdidas y compensaciones en 2021 y confiaban en su promesa de volver al cash-flow positivo este mismo año.

Desgraciadamente, cuando las promesas no se cumplen las recomendaciones de los analistas son de “vender”, cansados de las posiciones de “mantener” durante ya dos largos años. Estos próximos meses sabremos cuál es la acción correctiva que toma la compañía, pero el tiempo parece estar acabándose para los actuales gestores.

Jorge Penalba

Jorge Penalba

Editor desde 1988, piloto ULM y PPL, entre las publicaciones aeronáuticas que ha publicado y/o dirigido, Aviación General y Deportiva, Fuerza Aérea, Aviación Comercial, Avion&Piloto y, desde 2009, Avion Revue Internacional. Acompaña al desarrollo de la aviación general y deportiva desde la irrupción de los ULM, realizando y publicando las pruebas en vuelo de buena parte de las aeronaves aparecidas desde entonces, desde el tubo y tela a los reactores ligeros. En Avion Revue se encarga, además de su dirección ejecutiva, de las secciones de Industria, MRO y Sostenibilidad.